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El cantautor Piero Antonio Franco De Benedictis, figura fundamental de la canción comprometida latinoamericana, murió este 7 de octubre a los 81 años en Buenos Aires. El artista, de doble nacionalidad ítalo‑argentina, estaba internado desde hacía días en el Hospital Italiano, donde su familia confirmó el fallecimiento mediante un comunicado. No se informó la causa de muerte, pero su salud venía deteriorándose.
Piero nació en Gallipoli, Italia, en 1945, y llegó a Argentina cuando apenas tenía tres años. Creció en Río Negro, donde empezó a moldear esa sensibilidad que después lo convertiría en una voz imprescindible para quienes buscaban una música con sentido, con memoria y con humanidad. Su debut profesional fue en 1964, cantando temas italianos en televisión, pero su vida cambió en 1968 cuando conoció al poeta José Tcherkaski. De esa dupla nació “Mi viejo”, canción que cruzó la frontera argentina como un himno a los padres.
EXILIO
La historia de Piero también está marcada por la política. En 1976, con la dictadura argentina y la represión a la cultura, debió exiliarse en España. Ese exilio no solo lo protegió: también profundizó su vínculo con la canción social, con la denuncia y con la ternura como forma de resistencia. Volvió a Argentina en 1981, ya convertido en un símbolo para movimientos sociales, sindicatos, organizaciones de derechos humanos y para miles de personas que encontraron en su música un refugio y una brújula.
Publicó más de 25 discos, entre ellos Mi viejo, Coplas de mi país, Calor humano y Canto de la ternura. Su repertorio dejó huellas profundas con canciones como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Pedro Nadie”, “Los americanos”, “Cómo somos” y “Con amor…Ojalá”, himnos que acompañaron luchas, marchas y procesos democráticos en Chile, Argentina, Uruguay y otros países de Latinoamérica
Piero mezcló balada, canto humanista y crítica social, siempre desde una mirada que defendía la dignidad, la justicia y la memoria.



